Ciencia y Tecnología

Ciudad Ciencia: 10 años de las “misiones pedagógicas” y científicas del CSIC en la España vaciada (por José A. Cano)

Ciudad Ciencia

(Artículo publicado en El Español, el 27 de febrero de 2022, aquí)

Este marzo celebra una década el programa de divulgación en municipios pequeños del CSIC, presente en todas las comunidades autónomas

José A. Cano

Exposiciones, charlas, talleres y experimentos. La divulgación científica en diferentes formas parece formar parte de nuestro paisaje natural, sobre todo en centros educativos. Sin embargo, al igual que ocurre con muchos fenómenos culturales, existe un pequeño filtro urbanita que nos impide darnos cuenta de que es mucho más accesible en las grandes ciudades o capitales de provincias que en el resto de España. Hace ya diez años un programa del CSIC se propuso atajarlo, y este marzo de 2022 se celebra la primera década de estas “misiones pedagógicas” científicas en la España interior, que se programan a la carta y de manera gratuita en ayuntamientos de todo el país.

Fue en 2012 cuando nació Ciudad Ciencia, un programa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para fomentar la divulgación en municipios alejados de los grandes núcleos de población. Carmen Guerrero, coordinadora de proyectos de cultura científica de la agencia estatal, explica a ENCLAVE ODS que “en los últimos 15 ó 20 años en España ha habido una explosión de museos y centros de divulgación que nos ha puesto a la par de Europa, pero era una oferta casi exclusivamente circunscrita a las grandes ciudades o capitales de provincias”.

Como organismo público de investigación “con el compromiso social de crear puentes entre ciencia y sociedad y fomentar la cultura científica”, Guerrero explica que se desarrolló este proyecto con la idea de atender a municipios de menos de 10.000 o como mucho 50.000 habitantes, que no sean capitales de provincias ni estén demasiado cerca de grandes núcleos. Empezó de manera piloto con seis localidades y luego fue ampliándose, de manera que ahora está presente en todas las Comunidades Autónomas.

"Uno de los objetivos es que la población conozca los centros cercanos a ellos y sus especializaciones", explica Carmen Guerrero

Guerrero nos recuerda que Ciudad Ciencia ha contado con el apoyo de la Obra Social laCaixa hasta julio de 2018, y con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) hasta junio de 2021. Actualmente forman parte del proyecto 50 localidades de toda España.

La idea es dar servicio a municipios que, por su tamaño, no tienen acceso a este tipo de oferta divulgativa, y lo hacemos de manera gratuita y a la carta, es decir, que ellos eligen qué actividades quieren”, explica la investigadora. “También que conozcan de primera mano lo que se hace en nuestros laboratorios con sus impuestos. Una de nuestras funciones es rendir cuentas a quienes nos permiten investigar”. En el caso de los talleres presenciales, por logística se prioriza que estén impartidos por científicos de las instalaciones de CSIC en cada CCAA. Uno de los objetivos es que “la población conozca los centros cercanos a ellos y sus especializaciones”.

 
Talleres 'Ciudad Ciencia' del CSIC

Talleres 'Ciudad Ciencia' del CSIC José A. Cano Imagen cedida

¿Y qué talleres son los que lleva una década impartiendo en CSIC por los pueblos de España? Los presenciales incluyen desde la astrobiología a la violencia de género. Algunos, como el que imparte la investigadora María Ángeles Martín, del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICTAN) del CSIC, implican conocer los beneficios y contraindicaciones de alimentos tan cotidianos como el chocolate o el aceite.

Aprender con ejemplos prácticos

“En el taller del chocolate y el cacao primero impartimos una charla para diferenciarlos bien, porque la gente tiende a creer que es lo mismo”, nos explica Martín. “Luego enseñamos a distinguirlos mediante una cata de chocolates con distintos porcentajes de cacao, para que noten óomo uno es muy dulce y el otro más amargo. Así, establecemos que los chocolates saludables son los que tienen al menos un 70% de cacao y menos azúcar”.

Para la investigadora, este modelo de divulgación tiene la ventaja de que “vincula la ciencia con la cotidianidad" ya que "no es lo mismo que te den una charlita a hacer una cata: se te queda mejor la idea con lo segundo y es más atractivo”. Su taller, que tiene otra versión con tipos de aceite y en “defensa” del 'virgen extra' español, está orientado al público general: ”No hace falta que tengan ningún tipo de formación científica”. También existe una versión para instituto en alumnos de 4 de la ESO, Bachillerato y FP.

 
Talleres 'Ciudad Ciencia' del CSIC

Talleres 'Ciudad Ciencia' del CSIC José A. Cano Imagen cedida

Los talleres de Ciudad Ciencia se vehiculan siempre a través de las instituciones locales, es decir, de los Ayuntamientos, que pueden pedir los contenidos que demanden sus vecinos y que sólo se comprometen a poner a su disposición las instalaciones necesarias. Aunque hay específicos para centros educativos, están pensados para todas las edades y existe un catálogo exhaustivo en su web.

En el caso de los talleres educativos pensados para centros escolares existen algunos como el de Agricultura sostenible en el aula, coordinado por expertos como José Manuel Martín, investigador del Instituto de Ciencias Agrarias (ICA) del CSIC. En este caso los centros educativos reciben ocho actividades a modo de unidades didácticas “para crear un ecosistema agrícola en su huerto escolar: hacer compost, criar insectos para lucha biológica, identificar la especies beneficiosas de plantas o las perjudiciales… cada una lleva asociada un material que les enviamos nosotros a los colegios, que son los que van diciendo qué actividades quieren o pueden hacer”.

"Debemos xplicar cómo afecta la ciencia a nuestras vidas y crear una conciencia de la necesidad evidencia científica", considera Guerrero

Martín explica que el taller fue diseñado por un experto en erosión de suelos, por otra experta en insectos y microorganismos y un tercero en agricultura. “Planteamos una serie de charlas relativas al taller, sobre insectos, plantas o suelo, pero lo realizan ellos. En ese sentido la implicación del profesor o profesora es importante”. En este caso el programa existe desde hace 10 años, tan antiguo como la propia Ciudad Ciencia, y se ha impartido en un 99% de los casos institutos y colegios.

Guerrero concluye explicándonos que una de las tareas fundamentales de Ciudad Ciencia sería “explicar cómo afecta la ciencia a nuestras vidas y crear una conciencia de la necesidad evidencia científica, dando las herramientas a los ciudadanos para que valoren qué tipos de informaciones son veraces, y al mismo tiempo que sepan que la ciencia no tiene verdades absolutas, sino que la investigación y el avance permite evolucionan con el tiempo”.


El Gobierno renuncia al tren en la España Vaciada y desliza el fin del servicio público (por Luis Garrido)

Estación de Linarejos-Pedroso

Vecinos caminan por la estación de Linarejos-Pedroso.Emilio Fraile

(Artículo publicado en La Opinión de Zamora el  9 de enero de 2022, aquí)

La nueva Estrategia de Movilidad señala un “coste desproporcionado” de las líneas y dice que el transporte no garantiza mantener población

La provincia de Zamora acaba de estrenar la Alta Velocidad, pero puede ir preparándose para el desmantelamiento del resto de sus infraestructuras ferroviarias. El tren no será un elemento vertebrador de la España Vaciada y las obligaciones de servicio público pasarán por un procedimiento de revisión que, previsiblemente, terminará con el cierre de líneas como la Valladolid-Puebla de Sanabria. Así lo dicta, con otras palabras, la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030. Un documento que acaba de recibir el visto bueno del Consejo de Ministros y cuya aprobación supone cumplir uno de los hitos pactados con la Comisión Europea para recibir los fondos comunitarios de la recuperación. Es decir, que será de obligado cumplimiento.

La medida propuesta por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana sobre el futuro ferroviario se carga de un plumazo la declaración de intenciones incluida Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico presentada a bombo y platillo a principios de 2021. Aquel documento estrella de la cartera de Teresa Ribera hablaba en su introducción de “la igualdad de derechos y oportunidades en todo el territorio”, pero no se refería, por lo visto, al tren de viajeros.

Y es que, esta Estrategia de Movilidad parte de una premisa difícil de entender para la lucha contra la sangría poblacional. De forma literal, el Ministerio de Movilidad señala que “el desarrollo de infraestructuras de transporte no garantiza que las áreas rurales dejen de perder población”. Y por encima de esto, el documento apunta que “la conectividad no debe identificarse con modos de transporte concretos, menos aun cuando se trata, como el ferrocarril, de modos que para ser eficientes requieren de altas demandas y altas concentraciones de población que no se dan en el ámbito rural”.

El idioma gubernamental, por lo tanto, es el de la eficiencia. Una eficiencia que, como se aclara líneas más abajo, es puramente económica. De hecho, el documento pone negro sobre blanco que el coste de mantenimiento de la infraestructura ferroviaria en las zonas rurales es “elevado y desproporcionado”, algo que unifica a la “inexistencia misma de operadores que aceptan prestar servicios comerciales en estas líneas” y a una “falta de justificación en términos de sostenibilidad”. Palabras que allanan el terreno para la decisión final: “Todo esto hace inviable la solución del ferrocarril para resolver la movilidad en determinados territorios”. Y, por si quedaban dudas, el Gobierno de España aclara que “es esencial centrar el objetivo en dotar soluciones de movilidad ajustadas a las demandas y no aumentar el gasto público en servicios que puedan tener una utilización más limitada”.

Una serie de justificaciones que ponen en el punto de mira a las obligaciones de servicio público y a la premisa de prestar igualdad de servicios a los ciudadanos independientemente de si resultan o no deficitarios desde el punto de vista económico.

“Ridesharing”, “carpooling” o vaya usted andando si no tiene cómo ir

Que alguien le explique al señor de Abejera que mañana cogerá el tren a las 7.43 horas para ir a consulta al Virgen de la Concha que, en un futuro no muy lejano, tendrá que hacer “carsharing”. O “carpooling”. O quizá “ridesharing”. Que se lo expliquen, porque esa es la propuesta del Ministerio de Movilidad para garantizar el transporte en los pueblos de la España Vaciada. En castellano de diccionario, lo que significan esas palabras es “búsquese usted la vida”, aunque con diferencias apreciables. Así, se propone explorar soluciones de movilidad compartida como pueden ser los servicios que pongan a disposición de los usuarios tanto motos como coches de alquiler para cortos periodos de tiempo en múltiples ubicaciones. Esto sería “motosharing” y “carsharing”.

También, se apuesta por servicios de transporte colaborativo que conecten a los pasajeros con los conductores de vehículos registrados para compartir coche en viajes esporádicos o trayectos de larga distancia (“ridesharing”) y servicios para compartir viaje para distancias más cortas y frecuentes, como ir al trabajo (“carpooling”). La vuelta de tuerca es que, además de todo esto, se propone que sean los propios municipios los que faciliten los vehículos a sus vecinos.

Y si esto no sacia la necesidad de transporte de los vecinos, pues que vayan andando, como sugiere la Estrategia al decir que “una línea de trabajo es reforzar la movilidad entre municipios con sendas peatonales y ciclables no solo dirigidas al ocio y al turismo”.


"Repoblemos los pueblos de la España vaciada" (por Gema Abad Ballarín)

Repoblar nuestros pueblos

(Carte del lector publicada en El Periódico, el 6 de julio de 2021, aquí)

Después de leer las noticias, una de ellas me ha causado una gran satisfacción. Una manera de frenar la despoblación y de animar las zonas rurales es haciendo posible que los universitarios se acerquen a ellas. Yo represento a una de esas muchas personas que tuvimos que salir del pueblo para ir a estudiar a ciudades más grandes y que posteriormente nos quedamos a trabajar allí o en otros lugares lejos de nuestra tierra. En mi tiempo hubo un gran éxodo rural que ya había empezado antes y que todavía sigue vigente.

Manuel Castells, ex ministro de Universidades, pretendía repoblar esos núcleos con universitarios que estudien allí la carrera e hiciesen prácticas en esos territorios.

Últimamente, en televisión, he visto algún programa en el que aparecen jóvenes que, a pesar de haber ido a estudiar fuera, quieren regresar a los pueblos y contribuir con sus aspiraciones a rejuvenecerlos. Hace unos días salía el municipio donde nací, al que acudo en vacaciones porque tengo mi casa y mi familia. Descubrí, con sorpresa, que la juventud, algunos con un currículum ligado a las necesidades y potencialidades del territorio, reclaman empleos que les permitan articular un proyecto de vida a largo plazo.

Celebro que la España vaciada sea uno de los temas presentes de la agenda política y que ello vaya unido a una propuesta inteligente que pretende que esos jóvenes, condenados a tener contratos precarios y que han de renunciar a vivir en sus lugares de origen, recuperen la esperanza, al tiempo que devuelven un futuro a los pueblos.

Labordeta, ese gran cantautor aragonés, reflejó en algunos de sus poemas la inmensidad del hueco de la ausencia al abandonar los pueblos. En uno de ellos dice: “Se han marchado ya todos/ y nadie ha vuelto/ para cerrar la puerta”.


Los jubilados, pilar de la familia y de la economía en España (por Javier A. Fernández)

Brindis jubilados

El segmento de los mayores de 65 años aumenta en número y en peso en el sistema económico, lo que supone para las empresas una oportunidad para adaptar la oferta a sus necesidades y a su mayor capacidad de consumo

Javier A. Fernández