El PP sufre mayor pérdida en la tendencia de voto, en la oposición, que el PSOE en el Gobierno
JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA - (Publicado en Público.es, aquí)
La crisis pasa factura tanto al partido que gobierna como al que, en la oposición, aspira a gobernar. En las tendencias de voto expresadas por los electores, el PSOE y el PP pierden siete puntos respecto a su resultado electoral de hace menos de un año: ambos partidos están hoy en esas tendencias, tres puntos y medio por debajo, respecto a marzo de 2008.
Además, ambos han retrocedido desde las encuestas realizadas hace un mes, antes de las Navidades. Y hay que notar que, en este mes de tan negra coyuntura económica, ha sufrido mayores pérdidas en la tendencia de voto el PP estando en la oposición, que el PSOE, en el Gobierno. Los socialistas han perdido un punto y los populares, dos. La desmotivación y el rechazo de los electores que expresan esos retrocesos son probablemente de naturaleza muy diversa.
La fidelidad de voto está en sus cotas más bajas tanto para el PSOE como para el PP
En el caso de los socialistas, es directamente su impotencia ante la crisis y el progresivo oscurecimiento del horizonte lo que se hace pagar al Ejecutivo en la factura de la tendencia electoral. En el caso de los populares, es más bien que, en medio de esta crisis tan grave, dediquen sus energías a las peleas internas y ofrezcan a los ciudadanos un remake de La Guerra de los Rose, mientras la casa se nos cae a pedazos encima.
Casi todo este voto tendencial que pierden los dos principales partidos españoles va a incrementar la cuenta de las dos formaciones menores del ámbito estatal: tanto IU como UPyD se benefician al menos, en el plano de las tendencias expresadas por los electores de las pérdidas del PSOE y del PP. El partido de Rosa Díez, que en las tendencias multiplica por cinco su voto inicial, sigue por encima, pero IU, una vez cerrado su cambio de liderazgo y la crisis que lo acompañó, también mejora en las tendencias su voto en un 50%.
La fidelidad de voto está en sus cotas más bajas tanto para el PSOE como para el PP: en ambos casos, sólo un 69% de sus votantes de hace un año declara ahora intención de volver a votarles. Tal situación es especialmente significativa en el caso del PP, porque la baja fidelidad en las intenciones de voto de sus votantes ha sido una debilidad crónica del PSOE desde hace muchos años de la que sólo se recuperaba agónicamente en las elecciones, pero no así en el caso del PP, que siempre superaba en varios puntos la tasa de fidelidad socialista. Ahora, el PP pierde seis puntos en la fidelidad de sus votantes, que si no fuesen una fluctuación coyuntural, supondrían un cambio de pauta de conducta letal para sus perspectivas electorales.
La crisis produce un fuerte impacto negativo en la valoración de Zapatero y de Rajoy
Valoración de líderes
También pasa factura la crisis a las valoraciones de los líderes políticos que dirigen el Gobierno y la oposición. Tanto Zapatero como Rajoy caen de nuevo en las puntuaciones que atribuyen a su actuación los ciudadanos, batiendo los récords negativos que habían marcado en el Publiscopio de noviembre por efecto del primer impacto de la crisis. Las reacciones de ambos Zapatero, desplegando medidas para enfrentarse a la crisis y Rajoy, adoptando posturas de oposición responsable en una coyuntura de emergencia nacional indujeron una cierta recuperación de imagen, constatada en el Publiscopio de diciembre.
Las semanas que han seguido, durante las cuales las medidas adoptadas parecen haber sido inmediatamente absorbidas por la crisis sin efecto aparente, como agua en la arena, evidenciando que todo puede ir a peor, han producido un fuerte impacto negativo sobre la valoración de Zapatero, que pierde cuatro décimas en su puntuación media. Y otras tantas pierde también Rajoy, cuyo discurso de descalificación de la política económica del Gobierno sólo logra reforzar la idea generalizada en los electores, incluso entre los propios, como veremos en los perfiles de imagen que se publican mañana de que lo único que hace es criticar, algo que resulta agravado más aún por su pasividad ante el culebrón madrileño.
Las pérdidas en la valoración de Zapatero son proporcionales entre sus votantes y en el resto del electorado, aunque ligeramente mayores en los territorios tradicionalmente socialistas como Andalucía.
Las pérdidas de Rajoy, cuya valoración era ya muy baja fuera de su electorado, se producen sobre todo entre sus propios votantes. Entre los que votaron al PP en marzo, ha caído más de un punto su valoración media y, en la Comunidad de Madrid, obtiene uno de sus peores resultados.
El horizonte de las europeas
Como hemos repetido otras veces en estos análisis, las tendencias de voto expresadas por las encuestas lejos de los periodos preelectorales no deben interpretarse como probabilidades de voto efectivo, porque, fuera del horizonte electoral, no es eso lo que expresan, sino la identificación con los partidos, y el respaldo o la crítica a sus actuaciones. Es una falacia decir que este es el voto que resultaría si ahora fueran las elecciones, porque ahora no hay expectativa electoral y, si la hubiera, las tendencias expresadas responderían a esa expectativa de un modo distinto, específico de esa situación que ahora no existe.
Pero estas consideraciones se refieren a las elecciones generales. Las intenciones declaradas respecto a ellas no anticipan el voto que en ellas se emita cuando se celebren. Menos aún pueden anticipar nada estas tendencias generales respecto al voto en las inmediatas elecciones gallegas y vascas, porque son competencias electorales muy específicas, tanto por la situación política de esas comunidades como por los partidos que participan.
En cambio, respecto a las elecciones europeas, por sus características y la imagen que de ellas tienen los ciudadanos, sí que es posible hacer extrapolaciones de los datos generales. Estas elecciones en la conciencia de los electores se parecen más a una encuesta que a una verdadera elección de gobernantes o de representantes en órganos legislativos. Los ciudadanos que se molestan en ir a votar las aprovechan para enviar mensajes de crítica, de protesta, de aliento a los partidos, expresando en estas elecciones con su voto lo mismo que expresan en las encuestas cuando acceden a responderlas.
En este sentido, las tendencias generales de voto detectadas por este Publiscopio pueden anticipar el voto probable para las elecciones europeas, aunque no se pregunte por ellas.
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