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    Para bajar este ensayo del servidor sólo tiene que hacer clic en el Download que figura al pie de este artículo, publicado en Aires de La Parra el 23/05/2006
  • Cuenca en la encrucijada. Repercusiones de ampliación UE
    El Download de esta obra figura al término del artículo "Buen gobierno local y ampliación europea", publicado el 1/12/2005 en Aires de La Parra, desde donde puede bajarse haciendo un clic.
  • Marco Político para la Sociedad de la Información en Cuenca
    Para bajar la obra del servidor sólo tiene que hacer clic en el Download que figura al pie de este artículo, publicado en Aires de La Parra el 26/11/2005

25/07/08

Las ideas económicas del presidente (por Mikel Buesa)

EL presidente del Gobierno se ha prodigado, durante las últimas semanas, en la presentación de sus ideas acerca de la economía española. Primero fue su intervención en el Consejo Económico y Social; más tarde su comparecencia ante el Congreso de los Diputados; y después sus múltiples declaraciones en actos del partido socialista. Las ideas económicas de Rodríguez Zapatero se han expuesto de una manera nítida y, por fin, después de muchos meses de tiras y aflojas en el debate económico, han dejado de ser un arcano. Pueden ser, por ello, sometidas al escrutinio del público y al análisis de los expertos. Es lo que me propongo hacer en las líneas que siguen.
El presidente establece su punto de partida en un singular diagnóstico sobre la actual coyuntura económica española. Según él, nos enfrentamos «a una fuerte ralentización, casi un frenazo, del crecimiento» que sólo tardíamente y a regañadientes ha llegado a calificar de crisis. Rodríguez Zapatero entiende que las causas de esa situación son exclusivamente externas -la crisis financiera norteamericana y la escalada de los precios del petróleo- y que a ellas se añade, forzada por las circunstancias, el «ajuste particularmente intenso y rápido de nuestro sector de la construcción». Se trata de un diagnóstico simplista y limitado que no atiende ni a la complejidad de los fenómenos monetarios que se han derivado de la pérdida de confianza en una buena parte de las entidades financieras internacionales, ni a las características de los mercados energéticos, ni sobre todo a los factores internos de la economía española que subyacen a la crisis y potencian sus efectos.
Así, Zapatero no menciona la baja competitividad de la economía española ni el déficit creciente de las cuentas exteriores. Tampoco se refiere a la mayor inflación española con respecto a los países europeos, ni al creciente diferencial entre ambas. Asimismo están ausentes los problemas de nuestro modelo energético derivados de su extrema dependencia del petróleo, que nos hace vulnerables a los aumentos de precios, y de su proclividad hacia las energías renovables, que nos conduce a producir una electricidad excesivamente cara. Y también la política monetaria del Banco Central Europeo que, al empujar al alza la cotización del euro, nos hace perder competitividad. Nada de esto es relevante para el presidente, pues está convencido de que la economía española es poco vulnerable a la crisis porque «España está mejor preparada que nunca para afrontar esta situación».
Un diagnóstico insuficiente conduce una política mal orientada. El discurso de Zapatero lo confirma plenamente. El presidente, al desgranar las medidas de política económica de su Gobierno, describe la rebaja fiscal de 400 euros en el IRPF -que sin duda es regresiva, inflacionista y tiene un coste superior a los beneficios esperados de ella-, la pretensión de suprimir el impuesto sobre el patrimonio -que ahorrará 1.800 millones de euros a los más ricos- y también la mínima rebaja del impuesto de sociedades y la devolución adelantada del IVA a las empresas -medidas éstas que se acordaron en la anterior legislatura. Asimismo, en sus intervenciones se hace una confusa mención a los planes de vivienda según los cuales se pretende añadir 150.000 unidades de protección oficial al año a un mercado saturado que, en el momento actual, cuenta con un exceso de oferta cifrado en unas 800.000 viviendas. En total, según el presidente, el Estado se va a gastar en todo esto 18.000 millones de euros; pero como él mismo prevé que la economía va a pasar de crecer un 3,8 por ciento en 2007, a menos de un 2 por ciento en 2008, resulta que ese gasto va a servir para producir un valor añadido de 19.000 millones menos que en el año anterior.
Eso no es todo. Zapatero, en un caótico inventario de medidas nuevas y viejas, ha aludido al aumento del crédito oficial a las Pymes, aunque no aclara en cuánto. También a un plan de rehabilitación de viviendas dotado con 2.500 millones para créditos. Añade, nada menos que «para reanimar el consumo», un programa de sustitución de coches viejos por otros nuevos, poco contaminantes, dotado con 1.500 millones, también para créditos pues de lo que se trata es de que al Estado, finamente, todo esto no le cueste nada. Y agrega la misma estrategia de política económica de la legislatura anterior, o sea: el plan de infraestructuras de transporte; la construcción de guarderías; las leyes de educación y universidades; una «hoja de ruta» para reformar, no se sabe cuándo, la formación profesional; el dinero para I+D y el Ministerio de Ciencia e Innovación -que todavía no ha pensado cómo resolver el problema de la insuficiencia de empresas innovadoras-; y unas «reformas estructurales» consistentes en liberalizar y, en su caso, privatizar, el transporte ferroviario de mercancías, la gestión aeroportuaria, los puertos, las telecomunicaciones de banda ancha y los servicios, así como en duplicar la interconexión eléctrica con Francia.
Según el presidente esta estrategia ya ha dado frutos. Y para demostrarlo da «un solo dato: el crecimiento de la productividad se ha multiplicado por siete en los últimos cuatro años». Alguien le ha engañado. Si acudimos a la Contabilidad Nacional podemos comprobar que, valorada a los precios del año 2000, la productividad creció entre ese año y el 2003 un 0,9 por ciento, al pasar de 36.685,4 euros a 37.016,3 euros; y entre 2004 y 2007, mientras gobernaba Zapatero, sólo un 0,02 por ciento, al pasar de 36.960,7 euros a 36.967,7 euros. O sea: con la estrategia de Zapatero la productividad ha crecido 45 veces menos que con la política de Aznar. Pero no echemos las campanas opositoras al vuelo porque, con esos crecimientos tan exiguos, en realidad lo que ha ocurrido es que la productividad permanece estancada todo lo que llevamos de siglo.
El colofón del discurso presidencial es aparentemente ortodoxo, pues apela al «rigor y austeridad», al «objetivo de estabilidad, de equilibrio presupuestario para el conjunto de las Administraciones Públicas» bajo el compromiso del «mantenimiento de las políticas sociales». Los hechos, sin embargo, le desmienten, tal como se comprueba en la propuesta que ha presentado en el Parlamento con relación al límite de gasto presupuestario para 2009, cifrada en 160.158 millones de euros. Ese límite se ha calculado partiendo de la idea de que el PIB crecerá un 2,3 por ciento el año próximo. Pero Zapatero ha dicho que, en realidad, la economía crecerá por debajo del 2 por ciento. Pongamos el 1,9 por ciento. Con esta rebaja, resulta que la recaudación fiscal se reducirá en 627 millones de euros; y entonces no existirá el superávit del 0,02 por ciento del PIB que ha previsto el Gobierno, sino más bien un déficit del 0,06 por ciento. No obstante, Zapatero tiene respuestas para todo; y para esto también. Por ello, dice que va a establecer «un plan de austeridad centrado en la contención de los gastos corrientes de la Administración», de manera que se va a ahorrar 250 millones de euros. Si, en efecto, es así, el déficit será de sólo el 0,03 por ciento del PIB. Pero como le falle la previsión del crecimiento de la economía, por cada punto menos de variación del PIB, el déficit aumentará en 0,027 puntos. Esto quieredecir que si, como ya se está avanzando en las previsiones, la economía crece sólo en un uno por ciento, el déficit del Estado se aproximará al 0,3 por ciento del PIB; y si se entra en recesión puede llegarse rápidamente a un déficit que supere el 1 por ciento del PIB.
Resumamos. Las ideas económicas del presidente, además de simplificadoras, confusas y desordenadas, no parece bien ajustadas a la gravedad de los problemas que afrontamos en España. Sus medidas coyunturales son de escaso impacto, cuestan más que el valor de la actividad productiva que se prevé generar e introducen un sesgo de desigualdad, al favorecer más a los ricos que a los pobres. Sus medidas estructurales reproducen una estrategia que no ha funcionado en la legislatura anterior y no ha reasignado los recursos económicos hacia las actividades más competitivas y de mayor contenido tecnológico. Y su política presupuestaria se ha formulado sin el rigor requerido y oculta, en la maraña de sus números, una tendencia deficitaria carente de justificación.

24/07/08

Desafección (por Jorge M. Reverte)

Desde su voto en Europa a favor de la 'directiva de retorno' de inmigrantes hasta las continuas concesiones a la derecha y la Iglesia, los socialistas de Zapatero están decepcionando a ciudadanos que les votaron el 9-M

JORGE M. REVERTE  (Publicado en El País, aquí)

Ya suman mucho los detalles que conducen a bastantes ciudadanos a replantearse el funcionamiento de algunas instituciones políticas. Porque en lugar de acercarles, les alejan del sistema democrático vigente. No de la democracia, sino de su manifestación concreta en España.

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Tomás Gómez y los suyos no hacen nada contra el desguace de Aguirre en la enseñanza pública

Socialistas catalanes de origen charnego asumen el discurso victimista del nacionalismo local

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En los últimos meses, los síntomas de que hay algo enfermo en la construcción de la democracia en España y en Europa se multiplican. Sin ánimo de ser exhaustivo, cabe referirse a dos recientes decisiones del Parlamento Europeo: la aprobación de la jornada de 65 horas semanales y la directiva sobre el internamiento de inmigrantes. No hace falta discrepar de la ferocidad de su contenido para estar en desacuerdo. Basta con observar el procedimiento.

Los que se sienten heridos por esos debates y sus resultados no son ninguna excepción, sino todo lo contrario, cuando manifiestan su escándalo por el hecho de que unos parlamentarios elegidos se atrevan a votar un texto como el del internamiento. Insisto, al margen de su contenido. Porque no había nada en el programa electoral con el que se presentaron que les habilitara para ello.

¿Quiénes entre los votantes de la lista socialista al Parlamento estaban y están a favor de semejante directiva? Pues me temo que pocos. Pero, sobre todo, a ninguno de estos votantes le ha sido consultada, le ha sido brindada la oportunidad de manifestar su acuerdo o su desacuerdo, o ha podido seguir un debate al respecto. Y eso sobre un texto que altera gravemente el espíritu de la construcción de la Europa de las libertades y la democracia. De las 65 horas se podría decir algo semejante, aunque en ese caso se añade el agravio de que quienes lo han decidido con sus votos europeos viven como rajás, con jornadas laborales y prebendas sin cuento mientras discuten esa brutal propuesta que jamás les afectará a ellos.

Es grave que no sean situaciones excepcionales. Y esto hace pensar en que quizás estamos asistiendo a una deriva, una corrupción severa del sistema de representación política. Por ejemplo, en el terreno doméstico, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero nos avisaba, en la entrevista que concedió al periódico EL PAÍS unos días antes de las elecciones generales, de que él no iba a aplicar la mejora de la ley del aborto porque, aunque estaba en el programa electoral, jamás le habíamos escuchado defender el sistema de plazos.

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, nos obsequió días después con un argumento parecido diciendo que no había demanda social para corregir un sistema que otras mujeres, sobre todo las afectadas, consideran humillante y mentiroso, porque obliga a las mujeres que recurren al traumático proceso del aborto a esgrimir desequilibrios psicológicos para ejercer lo que muchos consideramos un doloroso derecho, que tienen que practicarles en clínicas privadas porque el Gobierno no tiene el valor de hacer que se aplique en el sistema público.

Más doméstica aún es la decisión de los socialistas madrileños, que parecen asistir tranquilos al desguace de la enseñanza pública en la comunidad que preside Esperanza Aguirre, y se apuntan a la enseñanza concertada en lugar de exigir que se ponga en pie de una vez la financiación suficiente para que el Estado cubra una exigencia social. Ya sabemos todos que el deterioro tiene su origen en que los institutos se saturan de inmigrantes con un bajo nivel educativo, y sabemos todos que eso sólo se arregla con más inversión y contrataciones de profesores de apoyo. Pero la federación que preside Tomás Gómez ha optado por la solución fácil: enseñanza concertada para los niños españoles y acercamiento facilón a quienes votan a la derecha para intentar quitarle apoyo al Partido Popular por ahí. ¿Ha votado algún elector a los socialistas madrileños para que dejen de lado la enseñanza pública?

Se puede seguir, porque vale mucho la pena. ¿Qué decir de los socialistas catalanes de origen charnego que asumen el discurso victimista del nacionalismo, con las balanzas fiscales por medio, para ganarse el aprecio de los votantes catalanistas? El expolio pasa a ser un argumento y la solidaridad una estupidez, incluso un crimen, que pesa sobre los hombros de la explotada Cataluña. ¿Ha votado algún elector catalán a los socialistas para que digan que ya está bien de alimentar a los parásitos extremeños?

La sobreabundancia de ejemplos, que afectan a casi todos los partidos políticos y a muchas instancias de distinta índole, obliga a plantearse que no se trata de hechos aislados, sino de una bien asentada tendencia que marca una distancia enorme entre las decisiones de los ciudadanos y las de los políticos que teóricamente nos representan. Y resulta lamentable que eso sea aceptado sin apenas (muy honrosas, pero pocas) excepciones entre los políticos que las aplican. Por volver al primero de los ejemplos, salvo Josep Borrell (ya le han castigado) y Raimon Obiols, que votaron en contra, y la abstención de otro eurodiputado, los demás componentes del grupo socialista se inclinaron por dar su sufragio a la propuesta de internamiento sin juicio de personas que no han delinquido.

Yo conozco a algunos de estos eurodiputados, a algunos les respeto y les tengo aprecio. O quizá les respetaba y les apreciaba. ¿Por qué votaron eso, que me consta que va contra su conciencia? Por orden del partido. Esa institución que les garantiza el cargo y les manda con severidad que cometan lo que Santos Juliá ha definido como una infamia. Los rocambolescos argumentos que se sueltan desde el poder para justificarlo se parecen a los que Chamberlain hizo para justificar la entrega de Checoslovaquia a Hitler en 1938: hay que calmar a la bestia, que en este caso es Berlusconi.

Está la tendencia y está el sentido. Porque en todos los casos, sin excepción, se atisba un retroceso en las libertades o en los principios. Hay un discurso que lleva dentro la idea de calmar a la derecha, política o social. Pero a los votantes no nos han preguntado si queremos hacerlo al precio de que no haya ley de plazos para el aborto, que la educación pública se vaya al cuerno, que se abra una brecha xenófoba entre autonomías ricas y pobres o que se pueda meter en la cárcel a los negros miserables.

Y siempre el eterno mecanismo: lo que conviene se borra del programa, o se abordan soluciones que no estaban en el mismo. En función de la legitimidad que los elegidos han obtenido con el voto. Una vez que el voto es suyo, el contenido de las propuestas pierde sentido. El argumento fundamental es el de actuar para ganar elecciones o, más miserable, para mantener el privilegio del cargo. Al margen de la voluntad de quienes les hemos dado nuestro voto, insisto.

Los partidos políticos pueden hacer eso con impunidad porque aún se mantiene incumplido el mandato constitucional de aplicar sistemas democráticos a su gestión. Pero todos sabemos quiénes tienen que votar las leyes que rigen sus mecanismos: los propios interesados, los jefes y los que les obedecen porque les deben el puesto. Es así de sencillo, y de viciado.

Yo tengo que confesar una gran vergüenza: uno de los argumentos que barajé para decidir mi voto en las últimas elecciones fue el miedo a la derecha, que traía consigo un tono y un explícito mensaje capaz de poner los pelos de punta a cualquiera. Pero la mínima decencia me obliga a negarme la posibilidad de incurrir de nuevo en algo así. Porque la democracia y la libertad me importan demasiado.

Sé que lo que digo no responde a un caso aislado. Cada vez hay más ciudadanos que se preguntan sobre su voto. Ciudadanos que, por estar a favor de una democracia solidaria, de derechos y libertades, están más al borde de la desafección.

Jorge M. Reverte es escritor.

23/07/08

Rosa Díez envía el Manifiesto por la Lengua común al presidente del Gobierno

(Publicado en UPyD, aquí)

• La diputada de Unión Progreso y Democracia, UPyD, ha decidido remitir el documento al presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, acompañado de una carta tras escuchar las declaraciones del presidente en las que aseguró “que firmaría un manifiesto que defendiera el castellano y el resto de las lenguas”.

• Rosa Díez cree que la falta de rigor del presidente se debe a que habla de oídas y no ha leído el manifiesto. “Si lo lee detenidamente -añade la diputada-, es posible que encuentre argumentos para estar en contra del mismo, los nacionalistas lo están, y quienes no creen en el bilingüismo también”.

En la carta, Rosa Díez, diputada de Unión Progreso y Democracia, UPyD, asegura haber escuchado comentarios similares a los realizados por el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, en otros miembros del Gobierno o en dirigentes del Partido Socialista Obrero Español, PSOE. Sin embargo, según Díez, escucharlas en boca del presidente es aún más preocupante ya que, al fin y al cabo, “es el Presidente del Gobierno y tiene el deber de dar argumentos en vez de pronunciar eslóganes”.

Sin embargo, la diputada no se sorprende de que el presidente esté en contra de los postulados del Manifiesto porque, según refiere en la misiva, “ Zapatero ya se había expresado contrario a reconocer la discriminación que sufren miles de familias españolas que no pueden elegir la que es lengua oficial en toda España para educar a sus hijos en determinadas Comunidades Autónomas o la que soportan miles de españoles para acceder a puestos de la Administración que requieren para su normal desenvolvimiento el conocimiento de la lengua cooficial”.

Pero, asegura Díez, “si me he atrevido a dirigirme a usted, utilizando el correo certificado, es porque quisiera mantener la esperanza en que la falta de rigor de sus palabras se debe únicamente a su desconocimiento; esto es, que se pronuncia de oídas sobre el Manifiesto por la lengua común”.

Para evitar ese desconocimiento, la diputada de UPyD ha preferido remitirle un ejemplar del manifiesto. “Si lo lee detenidamente -añade la diputada-, es posible que encuentre argumentos para estar en contra del mismo, los nacionalistas lo están, y quienes no creen en el bilingüismo, también”.

La diputada confía en que, tras su lectura, Zapatero no vuelva a cometer la ligereza de volver a pronunciarse públicamente sobre sus contenidos utilizando frases tan solemnes como huecas y tan alejadas de la realidad.

22/07/08

Cien días, no y que no

EDITORIAL (Publicado en El País, aquí)

Al negar la crisis, Zapatero ha dilapidado el capital de su segunda victoria electoral

Hace cien días, Zapatero era un triunfador, revalidaba su mayoría y quedaba enfrente un Partido Popular sumido en la crisis de su segunda derrota. El presidente formó un Gobierno de paridad con un gesto de alto voltaje mediático: una mujer al frente del Ejército español. El panorama parlamentario, con el PSOE a pocos escaños de la mayoría absoluta, parecía tan idílico, que el presidente del Gobierno prefirió no gastar energías en la búsqueda de socios estables. Apoyado sobre el superávit económico, que ahora acaba de esfumarse, sobrevolaba la crisis con la impunidad de quien se siente sobrado de recursos para combatirla. A la oposición se le perdonaba la vida con fervientes deseos sobre su reforzamiento y su moderación.

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      José luis Rodríguez zapatero

      A FONDO

      Nacimiento:
      04-08-1960
      Lugar:
      (Valladolid)

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      Cien días después, la crisis ha consumido buena parte del capital político y de los recursos económicos que el Gobierno tenía para afrontarla. Por voluntarismo o por desconocimiento, el presidente se empeñó en negarla, durante la campaña, y después, cuando la realidad ya no admitía subterfugios. Como consecuencia, se dieron respuestas escasas o equivocadas y se consiguió que las acertadas pasaran sin reconocimiento alguno, porque nadie podía tomarlas como medidas serias contra una crisis que se negaba. Es patético el documento que ha elaborado La Moncloa para documentar la labor efectuada.

      Surgieron así las primeras señales de deterioro en la imagen del presidente y del Gobierno. Y se llegó al congreso, donde el PSOE hizo algo insólito: tres meses después de las elecciones introdujo una serie de enmiendas al programa electoral con el que las había ganado. Aunque todo quedó en balas de fogueo: ni en aborto, ni en eutanasia, ni en laicidad se ha ido muy lejos. Pasó el congreso. Y la atención regresó a la crisis, que es lo que apura a la ciudadanía.

      Durante todo este tiempo, Rajoy consiguió rehacer su control del partido y ganó un congreso con signos de renovación en las caras, más que en las ideas y los programas. Encabeza su oposición a un Gobierno desconcertado con ganas de acabar con el voto del miedo, condición indispensable para que el PP regrese al poder. Con la economía apretando las tuercas, puede prescindir de los viejos temas identitarios e ideológicos. Le basta con aprovechar la crisis, con la prudencia necesaria para que la ciudadanía no le culpe de aquel mal pensamiento de que cuanto peor, mejor.

      Es posible que en estos momentos, Zapatero se arrepienta de haber gastado dinero en la promesa de los 400 euros o de no haber buscado un pacto de legislatura con CiU. Otro margen tendría. Pero ya es tarde. De modo que ha optado por apelar al conflicto político clásico. Hay dos formas de afrontar la crisis, dice el presidente, una de izquierdas y otra de derechas. Es una opción táctica de alto riesgo mientras la economía siga haciendo daño. Con la obsesión de negar la crisis, Zapatero ha perdido cien días. Y ahora tiene que empezar por lo básico: recuperar la confianza de los ciudadanos. Difícil tarea, cuando no escampa el chaparrón de las malas noticias.

      20/07/08

      Grandes responsabilidades del Alcalde de Cuenca

      Que Cuenca no es una ciudad del siglo XXI en el sentido más estricto de este concepto, lo demuestran sus políticos y gestores públicos nada más les ponen un micrófono delante de la boca. Entonces ponen sus ideas y pensamiento ochenta o noventa años atrás en la historia, cuando Primo de Rivera gobernaba dictatorialmente y España era más un cortijo de los pequeños mayordomos de los partidos dominantes a fecha de hoy (PSOE y PP) que una democracia avanzada, representativa y bien orientada.

      Así lo estimo tras leer las gravísimas acusaciones que en fechas pasadas hizo Pedro Bustos, el portavoz del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Cuenca, contra el alcalde de esta ciudad, Francisco Javier Pulido. Concretamente afirmó Bustos que para persistir en la cesión de los terrenos de la Variante de la Sierra la causa es la explotación urbanística de la zona, pues, dado que la ubicación de la ciudad sanitaria ya está decidida, Pulido debe tener "intereses ocultos" en la permuta. Más claro aún, aseguró el socialista que el equipo de Gobierno aprobará la cesión de los terrenos de la Variante de la Sierra en un pleno extraordinario a pesar, como reiteró, de que la ubicación del nuevo hospital ya está decidida, según informó el PSOE de Cuenca en nota de prensa.

      Según advirtió el Grupo Socialista, el interés de Pulido por poner estos terrenos a disposición de la Junta de Comunidades obedece a "intereses urbanísticos ocultos" asociados a la construcción de 1.600 viviendas. Sin embargo, recordó que Pulido se comprometió a que la cesión de los terrenos se supeditaría a la construcción del Hospital. "Pulido dijo que si no había hospital no habría viviendas, claro que también dijo que sólo se cedería las 14 hectáreas necesarias y luego recalificó 41, beneficiando a una serie de propietarios particulares" sentenció el portavoz socialista.

      Por otra parte, Bustos afirmó que la aprobación en pleno de la cesión de los terrenos de la Variante de la Sierra pone de manifiesto que Pulido y el equipo de Gobierno "han engañado a la ciudadanía, afirmando hasta la saciedad que ya habían cedido el suelo para la construcción del Hospital". De esta forma aseguró que el PP "ha tardado 407 días en resolver esta cuestión frente a los 37 días que tardó la Diputación provincial", al tiempo que acusó "el problema" a la "ineficacia del equipo de Gobierno municipal". "Eso o que sencillamente estaban más interesados en impedir que el presidente Barreda cumpliera su compromiso con los ciudadanos de Cuenca", añadió.

      Si quiere disipar cualquier duda, el alcalde debe salir al paso de las insinuaciones realizadas. Pero, al mismo tiempo, la fuerte gravedad de éstas, deberían poner en manos de la Justicia unas acusaciones de tal calibre. Esta es la única forma de disipar las dudas que ahora mismo tiene la ciudadanía. No ve ésta en ninguno de los dos partidos mayoritarios la confianza suficiente para devolverles tranquilidad de gobierno, ni gerencia neutral y eficaz de un asunto tan importante como el referido, donde se han mezclado egoísmos partidistas que superan el índice de lo admisible.

      Además, con inconsecuentes y retardatorias acciones como las indicadas, ni el equipo de gobierno ni la oposición municipal demuestran comportamientos modernos y emprendedores, aptos para garantizar un ascendente e inalterable progreso, que Cuenca necesita urgentemente.

      Yo no veo, con esto, ese modelo de ciudad que los populares dijeron que iban a fabricar si obtenían el gobierno. Esto quiere decir dos cosas: una, que su programa electoral era corto y estaba desorientado; o dos, que no lo aplican estrictamente para hacer calar en la práctica diaria las medidas en aquél reseñadas. En cualquiera de los dos casos, trasciende un déficit de gerencia pública inadmisible, del que su alcalde es el principal responsable y todos los concejales de su equipo de gobierno le acompañan en cargas y cometidos mal cumplidos.

      Luego, aparte de llevar ante la Justicia a Bustos –en caso contrario, esto significaría darle la razón a éste, y con lo mismo admitir “intereses urbanísticos ocultos”-, el alcalde debe disipar todas las dudas respecto al tejemaneje urbanístico agresivo y lleno de favoritismos que se produjo en la malhadada “era Cenzano”. ¿Cómo se hace esto? Primero y fundamentalmente cambiando su estilo de gobierno (chusco y aclocado como pocos), haciéndolo “conquense” y no popularista (del PP y al servicio de este partido). Es decir, debe quitar apatía a sus acciones y demostrar la lealtad debida a las otras Administraciones (autonómica y provincial), y debe hacerlo sin dispendio ni derroches poco eficaces –como el del concierto de Bob Dylan y similares-.

             De otra parte, aunque ya le escribiré consejos más precisos otro día, su política pasa básicamente por fabricar un urbanismo de escala humana en Cuenca, con menor atención a la vivienda, y mayor incidencia en un plan de obras adecuado a los tiempos que se avecinan (AVE, enlaces a través de autovías con otras ciudades, etc.); por unos servicios públicos fuertes y por un concepto de Ayuntamiento diferente y con la vista puesta en los nuevos tiempos.

              Juan Andrés Buedo

      19/07/08

      Graves insinuaciones contra el alcalde de Cuenca

      HECHAS DESDE EL PSOE

      ED/Europa Press (ver aquí)

      El PSOE ha acusado al alcalde de Cuenca de tener intereses ocultos en los terrenos que insiste en ceder a la Junta para la construcción del nuevo hospital.

      El portavoz del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Cuenca, Pedro Bustos, ha barajado que el verdadero motivo del alcalde de la localidad, Francisco Javier Pulido, para persistir en la cesión de los terrenos de la Variante de la Sierra es la explotación urbanística de la zona, dado que la ubicación de la ciudad sanitaria ya está decidida, por lo que acusó a éste de tener "intereses ocultos".

      Bustos, por su parte, aseguró que el equipo de Gobierno aprobará la cesión de los terrenos de la Variante de la Sierra en un pleno extraordinario a pesar, como reiteró, de que la ubicación del nuevo hospital ya está decidida, según informó el PSOE de Cuenca en nota de prensa.

      Intereses urbanísticos

      Según advirtió el Grupo Socialista, el interés de Pulido por poner estos terrenos a disposición de la Junta de Comunidades obedece a "intereses urbanísticos ocultos" asociados a la construcción de 1.600 viviendas. Sin embargo, recordó que Pulido se comprometió a que la cesión de los terrenos se supeditaría a la construcción del Hospital.

      "Pulido dijo que si no había hospital no habría viviendas, claro que también dijo que sólo se cedería las 14 hectáreas necesarias y luego recalificó 41, beneficiando a una serie de propietarios particulares" sentenció el portavoz socialista.

      Por otra parte, Bustos afirmó que la aprobación en pleno de la cesión de los terrenos de la Variante de la Sierra pone de manifiesto que Pulido y el equipo de Gobierno "han engañado a la ciudadanía, afirmando hasta la saciedad que ya habían cedido el suelo para la construcción del Hospital".

      De esta forma aseguró que el PP "ha tardado 407 días en resolver esta cuestión frente a los 37 días que tardó la Diputación provincial", al tiempo que acusó "el problema" a la "ineficacia del equipo de Gobierno municipal".

      "Eso o que sencillamente estaban más interesados en impedir que el presidente Barreda cumpliera su compromiso con los ciudadanos de Cuenca", añadió.

      18/07/08

      Zascandiles y reparto del poder en Cuenca

      El argumento que sigue a continuación no es mío, se lo leí hace mucho tiempo a la periodista Irene Lozano y viene que ni pintado para comentar la última designación del último Subdelegado del Gobierno en Cuenca. ¡Jo, que pandilla de zascandiles llenan las primeras páginas de los diarios al uso de por aquí! y, con lo mismo, qué pandilla de perros político-administrativos.

      Así es, señores, pues para llegar al poder lo importante es tomar vinos con el poder. Algo así me barruntaba yo después de haber visto ascensos increíbles de personajillos que, aun teniendo alguna virtud, no eran necesariamente más eficaces ni más inteligentes, no rebosaban talento ni les avalaba más experiencia que a otros. Lo que tenían en común era disponer de tiempo para zascandilear. En Cuenca el mayor de estos se llama José Luis Martínez Guijarro -antes estaba Cenzano-; el segundo Juan Ávila, y el tercero va a ser Julio Madalena, el ascendido a representante de ZP en esta provincia.

      Ya lo explicó al diario ABC Paul Seabright, profesor de Economía de la Universidad de Toulouse: «Las mujeres deben aprender que al puesto de poder se accede por contactos, no por currículo». He conocido, al igual que Lozano, zascandiles y zascandilas, pero también a muchas mujeres incapaces de comprender por qué nunca les llegaba el ascenso si hacían su trabajo perfecto y no despegaban la nariz del ordenador. Es precisamente por eso. Las relaciones profesionales se cultivan durante la jornada laboral, es decir, trabajando menos, o a partir de que suena la sirena. A esa hora la mayoría de las mujeres no tienen otra opción que salir disparadas a atender a sus hijos, y las que pueden se van a clase de inglés para merecer la ansiada promoción. Qué equivocadas están.
      Ciertamente, como contaba Irene Lozano y nos demuestran los Guijarro, Ávila, Madalena y sus próximos, la cosa por estos lares no funciona como en otros. Así, en Inglaterra, donde cuando en 2004 dimitió el jefazo de la BBC, se publicó la vacante en la prensa británica: «Se necesita director de la BBC. Enviar CV». Aún me hacen los ojos chiribitas. Y sospecho que no se trata de un problema de sexos, sino de cómo reparten el poder quienes lo tienen: en los países latinos vale más el zascandil conocido que el bueno por conocer, y en los anglosajones es al revés. No sé si la meritocracia favorece a las mujeres, pero ahí está la BBC para demostrar que con profesionales de talento se hacen grandes productos. Y luego, si hay que ir de vinos se va, pero ir por ir...
               Juan Andrés Buedo

      Ideas para Cuenca 2016 en "Calle 20", la Revista de la Nueva Cultura

      La agenda más refrescante para el verano

      (Publicado en 20minutos.es-Calle20, aquí)
      La agenda más refrescante para el verano

      Películas, conciertos, libros, exposiciones... si prestas atención a nuestra agenda, este verano no te vas a aburrir.

      CINE

      Entre las películas que ya se han estrenado y que aún están en nuestras pantallas destacan Gente de mala calidad, de Juan Cavestany ; Funny Games, de Michael Haneke ; el documental Náufragos, de Gonzalo Arijón ; Breath, de Kim Ki Duk ; Un novio para Jasmina, de Irene Cardona y Bienvenido a Farewell-Gutmann, de Xavi Puebl a.

      Este mismo fin de semana se estrenan Tropa de élite , una cinta de José Padilha sobre la violencia en las favelas; la cinta de terror Eskalofríos, de Isidro Ortiz y Yo serví al rey de Inglaterra, de Jiri Menzel.

      ARTE

      Barcelona

      Alicia Framis da su particular visión sobre Guantánamo en el Centro de Arte Santa Mónica, hasta el 12 de octubre.

      El Espacio Ample inaugura el próximo 6 de agosto Proyecto Género 2 , en la que artistas internacionales indagan en la transformación del concepto de género.

      La Fundación Joan Miró acoge hasta el 8 de septiembre la primera retrospectiva de Olafur Eliasson , ganador del I Premio Joan Miró.

      La sala Parés muestra el trabajo de once artistas emergentes a partir del 4 de septiembre.

      En la sala Capella, hasta el próximo día 28, se exponen 50 objetos seleccionados por Javier Mariscal por su trascendencia en el diseño de los últimos cien años.

      Madrid

      Hasta el 31 de julio, la librería Panta Rhei expone la obra de la ilustradora Noemí Villamuza.

      Hasta el 13 de septiembre, Medialab muestra diez instalaciones de diversos artistas que ponen al límite las tecnologías visuales.

      Hasta el 2 de agosto, Sins Entido exhibe estampas digitales de la última hornada de ilustradores españoles.

      El Círculo de Bellas Artes muestra los collages de Sean Mackaoui hasta el 31 de agosto.

      Valencia

      La galería Luis Adelantado expone la obra de Bayrol Jiménez hasta el 30 de julio.

      San Sebastián

      Acaba de inaugurarse la galería Espacio Arte, en la que durante el verano podrán verse las obras de Haizea Poza y Anne Meoki (hasta el 13 de julio), Xavier Gavin y Natalia Ángel (del 18 de julio al 3 de agosto), Lamai e Izaskun González (del 8 de agosto al 24 de agosto).

      Sevilla

      El CAAC de Sevilla acoge hasta el 7 de septiembre Paraísos indómitos , en la que varios artistas recrean paisajes despoblados.

      Bilbao

      La galería Carreras Múgica expone la obra de Ignacio Sáez hasta el 15 de septiembre.

      Además, fuera de nuestras fronteras, pueden verse exposiciones de fotografía (Manchester) y de Dalí (Nueva York).

      Además puedes pasarte por nuestro CAZATALENTOS y ver las propuestas creativas que nos envían nuestros lectores.

      ARTES ESCÉNICAS

      Barcelona

      Del 30 de julio al 10 de agosto, en el teatro Tantarantana se representa Divinariana que estás en... , un tributo de Roberto G. Alonso a la obra de Genet.

      Hasta el 2 de agosto, y en varias salas, Barcelona celebra el Festival Grec , en el que se pueden ver obras como Rimuski, de Roger Bernat o Benefactors, de Michael Frayn.

      Hasta el 5 de octubre, en los tetros Versus y Gaudí, tiene lugar Avantime VIII , que pasa el testigo a los nuevos creadores.

      Burgos

      Del 28 de julio al 1 de agosto, Burgos acoge un certamen de coreografía en varios espacios y en el que se podrán ver todos los estilos.

      Madrid

      Hasta el 20 de julio, la sala Cuarta Pared muestra un ciclo dedicado a las obras de El Zurdo.

      La sala Canto de la Cabra representa varias obras en su sala de verano hasta el próximo 24 de agosto.

      En la sala Triángulo, y a partir del 21 de agosto, se representa C’est la vie , una obra en la que se habla de la infancia.

      Benicàssim

      De forma paralela al FIB se celebra FIB Actúa , dando cabida a cabaret, danza y performance.

      En el extranjero tienen lugar el FringeNYC (Nueva York) y Julidans (Holanda) .

      LECTURAS

      Frédéric Beigbeder acaba de publicar Socorrro, perdón. La editorial Eneida recupera Lisboa, de Pessoa . Óscar Gual publica Cut and rol l. También se edita ahora Cómo construir una máquina del tiempo, de Paul Davies . Además puedes consultar la crítica de libros que se han publicado este verano.

      Las editoriales de cómics también han hecho lanzamientos importantes de cara al verano: Playlove, de Miguel Ángel Martín ; Olas en el alma, de Grégory Mardon ; El manual de mi mente, de Paco Alcázar y Omaha, de Reed Walker y Kate Worley .

      MÚSICA

      Este fin de semana tienen lugar los dos eventos que más polémicas han protagonizado en la ‘guerra de festivales’: el FIB (con su hermano pequeño Saturday Night Fiber) y el Summercase (que se celebra de forma simultánea en Madrid y Barcelona).

      El próximo 15 de agosto, en Almería, Björk encabeza el Ola Festival .

      Pero no son las únicas citas del verano: Contempopránea, Sonorama, Bilbao BBK, B-Estival, Pirineos Sur… La oferta es variada, y la hay para todos los gustos y bolsillos.

      Portugal acoge una nueva edición del Festival Paredes de Coura , que cuenta con Mars Volta y Primal Scream. Además, en Manchester, hasta el 26 de julio, se celebra el festival de jazz más importante de la ciudad, con Christine Tobin, Roberto Fonseca y Mike Walters, entre otros.

      Además encontrarás las novedades discográficas del verano reseñadas por Julio Ruiz.

      En nuestro ANUARIO , además, podrás leer y descargar en PDF el Anuario de música independiente de 2007 realizado por Pop Madrid , con críticas de discos y entrevistas a artistas como Wilco, Patti Smith o La Casa Azul.

      También puedes leer entrevistas a Foals , Torpedo , Flo (Femme Fatale) , Ellos , My Brightest Diamond y No Age .

      17/07/08

      El reñidero español (por Joaquín Leguina)

      El Mundo 17 de julio de 2008.

      JOAQUIN LEGUINA

      (Publicado en UPyD, aquí)

      «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla»

      (Art. 3 de la Constitución Española)

      El pasado 23 de junio, Fernando Savater presentaba junto a un grupo de intelectuales de ideología variopinta un Manifiesto por la Lengua Común que levantó, de inmediato, todo tipo de ronchas y descalificaciones. Pero no se produjo ni un solo argumento en su contra. Porque en España hace ya mucho tiempo que cuando algo no gusta no se exhiben razonamientos para contradecir lo afirmado por otros, no, se recurre al insulto o -entre los más finolis- al eslogan político descalificador.

      El diario zapaterista Público recibía el Manifiesto de esta guisa: «El nacionalismo español hace de nuevo política con las lenguas». Por su parte, Miquel Iceta, la nueva estrella rutilante del PSC, se limitó a señalar que el Manifiesto era «innecesario» y José Montilla (que es natural de Córdoba) afirmó que el Manifiesto incitaba a la «catalanofobia». Gran honestidad intelectual la de este charnego reconvertido en catalanista.

      En efecto, el PSC es un partido que, según Félix de Azúa, se parece cada vez más a la corte de Catalina la Grande.

      El aparato mediático del catalanismo lanzó 800 (sí, 800) artículos contra el Manifiesto, pero en ninguno de ellos se aludía a su contenido ni se argumentaba contra él.

      Las fuerzas localistas del nordeste de España, como un solo hombre, se dieron al insulto -esa práctica tan española-: «Ataque contra el catalán», «franquistas», «fachas», «españolistas de mierda», «miserables» (Jordi Sánchez), todo eso y más lindezas dijeron. Antoni Puigvert aseguró -él, tan moderado- que el Manifiesto rompía los últimos puentes entre Cataluña y España... Naturalmente, todos esos artículos estaban escritos y publicados en español, la lengua que, según estos atacantes, quiere asesinar al catalán... y, para guinda del pastel, lo de Jordi Pujol sonó como el Tambor del Bruc: «Combatir con decisión y confianza, sin miedo y sin respeto para quien no nos respeta», eso dijo el veterano y, ahora, radicalizado líder.

      Entretanto, las firmas de adhesión al documento escrito por Savater crecían, eso sí, movidas en parte por EL MUNDO, lo cual le vino de perlas a Rodríguez Zapatero, quien aprovechó que el Tormes pasa por Salamanca para sentar doctrina: «La derecha quiere apropiarse de la lengua común como antes lo intentó con la bandera común», dijo... y después de soltar semejante sandez, el actual presidente del Gobierno se fumó un puro.

      De poco vale que más del 50% de los catalanes prefiera el castellano como primera lengua porque el nacionalismo catalán y sus adláteres están dispuestos -así lo dice el nuevo Estatuto- a obligar a todos quienes pisen (o sobrevuelen) el territorio de Cataluña a hacerles aprender y obligarles a usar aquella lengua «propia». Ya se sabe: «La letra con sangre entra».

      Pero dejémonos de darle vueltas a la noria y recordemos, en primer lugar, que los poderes públicos -y desde luego el Gobierno de España- están obligados a guardar y hacer guardar la Constitución. Así lo han jurado o prometido todos ellos. Vayamos, pues, al grano.

      1. ¿Puede un profesor, nacido pongamos que en Valladolid, ir a trabajar a una universidad catalana dando sus clases en castellano? La respuesta es no. Por lo tanto, a ese profesor se le está privando de uno de sus derechos (el de usar el castellano) y el Gobierno de España no puede mirar para otro lado.

      2. ¿Puede un niño catalán que tenga como lengua materna el castellano ser escolarizado en ese idioma? La respuesta es no. Un derecho del que se le priva y que no puede dejar indiferente al Gobierno de España.

      3. ¿Puede un funcionario español trasladarse a trabajar a Cataluña sin haber aprendido antes concienzudamente el catalán? La respuesta es no.

      Y así podríamos seguir con los rótulos de las tiendas, los de las carreteras, con la expulsión de facto del castellano del Parlamento de Cataluña, con la exclusión de los escritores catalanes en castellano, pues sus obras -según los nacionalistas y sus abducidos del PSC- no pertenecen a la cultura catalana y por eso no se les permite acudir a la Feria de Fráncfort, etcétera.

      En resumen, el derecho a usar el castellano que la Constitución consagra no se puede ejercer en los foros públicos de Cataluña... y el Gobierno no puede mirar para otro lado diciendo -como dicen sus voceros- que reclamar estos derechos elementales es de derechas (al parecer, en estos nuevos tiempos todo lo que no sea aplaudir a ZP y sus ocurrencias es de derechas).

      Pero lo más peligroso -por irresponsable- del discurso de ZP y de sus conmilitones es que para ellos el nacionalismo periférico (vasco, catalán, gallego...) no existe y como no existe no puede hacer mal a nadie ni tener aspiraciones a la independencia. Por ejemplo, Convergencia Democrática de Cataluña, con Artur Mas a la cabeza, acuerda, imitando a Ibarreche, que su objetivo político es una «Cataluña Libre y Soberana»... y el Gobierno español no tiene nada que comentar.

      ¿Por qué no hablamos claro de una vez? Los nacionalistas y sus adláteres detestan el bilingüismo en sus territorios, lo mismo que rechazan el oír hablar de un Estado Federal... y de poco vale ocultar esa verdad haciendo oídos sordos a los voceros nacionalistas que no se cansan de repetir: «Derecho a decidir», «independencia», «fuera el castellano» y otras muchas lindezas anticonstitucionales.

      Pero no es ésa -la de mirar para otro lado- una práctica que sólo concierna a este Gobierno. Sin ir más lejos, Aznar en 1997 se negó a recurrir la Ley de Política Lingüística de Pujol ante el Tribunal Constitucional, porque necesitaba los votos de CiU. Tampoco la recurrió el Defensor del Pueblo (Alvarez de Miranda), sobre quien se ejerció todo tipo de presiones para que no presentara recurso de inconstitucionalidad. Una ley que era y es anticonstitucional por los cuatro costados.

      El Estatuto aprobado el 18 de junio de 2006 (con un apoyo popular, simplemente, ridículo, que todo hay que decirlo) echa un par de paletadas más sobre el asunto: 1) «Todas las personas en Cataluña tienen el derecho de utilizar y el deber de conocer las dos lenguas oficiales». Se establece así la obligatoriedad de dominar el catalán para todas las personas que vivan en Cataluña y 2) «La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de todas las administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos en Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza».

      Si esto es constitucional, yo soy el obispo de Mondoñedo, pero sí es una discriminación contra los castellanohablantes. Y por serlo es también una discriminación para los menos dotados económica y socialmente, los inmigrantes del resto de España y sus descendientes. Estamos ante una descarada y consentida política que pretende tratar a los castellanohablantes como extranjeros en su propio país. «Si un español emigra a Inglaterra, lo que ha de hacer es aprender el inglés» es un argumento que los catalanistas suelen exhibir para exigir a todo el mundo en Cataluña el uso del catalán. Se olvidan -y no por casualidad- que un andaluz en Inglaterra es un extranjero, pero cuando se desplaza a Cataluña no sale de su propia nación.

      Las normas internacionales, por ejemplo, las de la Unesco, respecto a la enseñanza recomiendan una obviedad: los niños deben ser escolarizados en su lengua materna. Es tan paradigmático como penoso anotar cómo notables pedagogos catalanes han sacrificado estas elementales normas en el altar de su catalanismo.

      Pero no han sido sólo los pedagogos quienes han teorizado, practicado y ejecutado el ombliguismo catalanista. Muy representativos escritores también se han pronunciado en la misma dirección en lo tocante a la creación literaria. Veámoslo.

      En el número de julio y agosto de 1977 -inmediatamente después de las primeras elecciones democráticas y en vísperas del debate constitucional- la revista Taula del Canvi, catalanista de izquierdas, planteaba una pregunta a una serie de intelectuales antifranquistas de indudable valía (Salvador Espriu, Manuel de Pedrolo, Joaquín Molas, Antoni Comas...).

      El asunto se las traía desde la propia formulación de la pregunta, que era ésta:

      ¿A los catalanes (de origen o radicación) que se expresen literariamente en lengua castellana hay que considerarlos como un fenómeno de conjunto que hay que liquidar a medida que Cataluña asuma sus propios órganos de gestión política y cultural?

      Antes de considerar las respuestas ha de tenerse en cuenta que a ese «fenómeno de conjunto» pertenecían -y pertenecen- los hermanos Juan, José Agustín y Luis Goytisolo, Vázquez Montalbán, Carlos Barral, Juan Marsé, Félix de Azúa, Eduardo Mendoza y un largo etcétera, amigos y compadres de quienes respondían así:

      Salvador Espriu: «Espero y deseo que sí».

      Manuel de Pedrolo: «No hemos de discutir a nadie el derecho a escribir en la lengua que quiera, pero nadie tiene derecho a convertir una lengua forastera en un arma de destrucción de la identidad del pueblo al cual pertenece o en el cual se inserta».

      Antoni Comas: «Como hecho colectivo, como fenómeno de conjunto, hay que liquidarlo a medida que Cataluña recupere su autonomía».

      Joaquín Molas: «Si las soluciones son las que deberían ser, los que utilizan la lengua castellana tenderían a desaparecer».

      Entre tanto ardor guerrero y exterminador destaca, por extraña, una propuesta razonable:

      Francesc Vallverdú: «La cultura catalana se puede manifestar y de hecho se manifiesta en diversas lenguas».

      Tan tempranas y amenazadoras manifestaciones de catalanismo identitario y arrasador deberían haber puesto en guardia, al menos, a dos entes políticos: 1) A los inmigrantes llegados a Cataluña y, en general, a los castellanohablantes y a sus representantes políticos y 2) A los partidos de ámbito nacional. Pero todos prefirieron mirar para otro lado, pensando, quizá, que la sangre no llegaría al río, que tales posiciones radicales, como otras muchas de entonces, se atemperarían en el marco constitucional que ya se estaba elaborando. Mas, fuera como fuera, el hecho fue que nadie quiso señalar unos límites, al menos intelectuales, a semejante desbarre.

      Dado que los artículos del Nuevo Estatuto referidos a la obligatoriedad de la lengua catalana están recurridos ante el Tribunal Constitucional (TC), conviene recordar aquí una sentencia de este Alto Tribunal; la del 26 de junio de 1986, cuando lo presidía Francisco Tomás y Valiente. En esa sentencia -contraria a la obligatoriedad de una lengua cooficial- se lee lo siguiente: «Pues el citado artículo (el 3 de la Constitución) no establece para las lenguas cooficiales ese deber (el de ser conocidas), sin que ello pueda considerarse discriminatorio».

      Cabría esperar que el TC se atuviera en este asunto a su propia jurisprudencia, mas, para decirlo todo, los miembros actuales del TC han demostrado sobradamente que no son ni Tomás Moro ante Enrique VIII ni Becket ante Enrique Plantagenet; se parecen más a los jueces obedientes y obsecuentes que pululaban por España no hace tantos años... y a los que convendría olvidar para siempre. En fin, que mi fe respecto a las actuales instituciones políticas y judiciales es descriptible, por eso estoy dispuesto a pelear contra las canalladas que se están perpetrando contra el derecho a usar el castellano y contra los canallas que las cometen o que las permiten.

      Joaquín Leguina es ex presidente de la Comunidad de Madrid.

      Los responsables de la crisis económica

      Colaboración:Los responsables de la crisis económica

      España Liberal   (Enviado por: Gunther). (Ver aquí)
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      Ni que duda cabe que la responsabilidad principal recae en el Gobierno Socialista y su clara apuesta por la especulación y no por la economía real, seguido de las empresas constructoras que pretenden repartir sus deudas entre las familias, cuando nunca se les ocurrió repartir sus beneficios, también la Banca que apuró al máximo sus posibilidades de otorgar créditos a cualquier...

      Acabamos de conocer que la empresa Martinsa-Fadesa una empresa importante del sector de la construcción ha suspendido pagos, y que la Comisión del Mercado de Valores ha suspendido su cotización en bolsa. Se puede decir que es la primera gran «víctima» del sector de la construcción que desde principios de año entró en caída libre, llevándose por delante no sólo el consumo de los hogares, sino también al crecimiento de la economía, que habría entrado ya en paro técnico, en el lenguaje económico significa un crecimiento cero o nulo del PIB (Producto interior bruto), situación sobrevenida en el segundo trimestre de 2008 y con pocas expectativas de mejora para los dos últimos trimestres de este año.

      La economía entrará en recesión antes de fin de año si no hay un «cambio importante» en la política económica del Gobierno, salvo que las principales variables que pueden empeorar esta crisis económica: los tipos de interés y el precio del petróleo, no sigan las mismas pautas que hasta hoy, cuestión bastante improbable. La inversión en construcción es el sector de la economía más afectado y el origen en esencia de «la crisis española».

      La crisis económica ya no es opinable. La brusca caída del sector de la construcción fundamentalmente residencial es sin lugar a dudas, el elemento interno que explica la pésima situación de nuestra economía, pero no el único. Los economistas lo veníamos advirtiendo hace ya bastante tiempo. Además, en la economía española existe un grave problema de competitividad exterior por culpa de la baja productividad de nuestra industria. Los otros elementos que han contribuido a la crisis, son externos y por este orden: el alza del precio del petróleo y los problemas de liquidez de la economía mundial.

      La economía lleva un año destruyendo empleo. En mayo de 2008 se alcanzó los 2.599.000 parados, 300.000 nuevos parados registrados en un año hasta mayo de 2008, ya no se crean ni siquiera la mitad de puestos de trabajo que hace un año, los precios de los bienes de consumo ya han superado el 5% interanual; siendo Aragón la segunda Comunidad más inflacionista con el 5,4%. El superávit presupuestario prácticamente ha desaparecido, el déficit exterior es el más abultado del mundo, el endeudamiento de la economía alcanzó la cifra de 1.582.520 millones de euros en el primer trimestre de 2008, la formación bruta de capital fijo, es decir, la inversión en la economía ha caído por debajo del 3%, menos de la mitad que hace una año, y hay muchos más datos negativos que ya ni merecen la pena destacar y que justifican sobradamente el que los economistas hablemos de crisis. Con este panorama, la cuestión pinta por encima del castaño oscuro. No obstante, no quiero entretenerme en las cifras macroeconómicas y si centrarme en la responsabilidad de la crisis interna, la del sector de la construcción, y en la forma cómo la ha abordando por el Gobierno, dejando para otra ocasión la valoración de la falta de medidas de política macroeconómica.

      He oído decir a algunos de los responsables políticos y otros tantos tertulianos de los medios informativos, que los economistas no hemos sido capaces de preveer lo que podía ocurrir. Y claro está, que como ni los economistas podíamos preveer la crisis, mucho menos el Gobierno que no tenía culpa de la misma. Esto además de falso, es tremendamente estúpido. Si bien es cierto que no todos los economistas estamos dedicados a hacer predicciones económicas, y/o a trabajar con datos macroeconómicos. Si bien es cierto que aquellos que si lo hacemos, no siempre podemos tener la certeza absoluta de lo que va ocurrir porque pueden haber sorpresas de última hora, debido a que las principales variables que afectan a la economía pueden cambiar, o no haberse tenido en cuenta, tanto para bien como para mal (tampoco los médicos pueden asegurar que una enfermedad remitirá o se desarrollará), ello no quita el que los economistas no hayamos advertido del problema que podía significar el apostar por un crecimiento económico basado en la construcción residencial y la especulación del suelo, así como las graves consecuencias que podían acarrear a la economía. Se hizo oídos sordos por parte del Gobierno y la grave crisis llegó. Ya se sabe que hay quienes creen tener la información suficiente como para controlar los designios de la economía y el mercado a base de medidas económicas miopes, medidas que han sido abandonadas hace muchos años por los economistas liberales de economías más serias y desarrolladas.

      Los responsables económicos del Gobierno no pueden escudarse en que era una crisis no prevista, porque las predicciones económicas aunque no sean exactas, aunque no incluyan todas las variables exógenas, suelen incluir los distintos escenarios posibles, y no me cabe la menor duda que estaban advertidos de forma directa por los economistas que asesoraban al Gobierno y al presidente. Bien cierto además, que en ausencia de cambios en determinadas variables los resultados son predecibles y contrastables, y lo que hay que tener en cuenta es que no se pueden dejar las cosas al azar o esperar que el escenario macroeconómico cambie a nuestro favor, como si la economía fuera una simple tragaperras.

      Precisamente en el sector interno de la economía es donde está la mayor responsabilidad del Gobierno en esta crisis. Hace ya algún tiempo que veníamos advirtiéndolo, que mientras por un lado los Constructores y la Banca, y por el otro el Gobierno, negaban la evidencia, la crisis se estaba gestando. Los primeros veían en la construcción residencial la forma sencilla de asegurarse pingues beneficios enriqueciéndose rápidamente a costa del ciudadano, mientras el Gobierno con su visión cortoplacista pretendía asegurarse el poder apoyándose en la inercia del crecimiento del sector, por lo que tenía que estirar al máximo e incluso animar a las familias a comprar viviendas, negando cualquier atisbo de crisis al menos hasta que pasaran las elecciones.

      Por eso, lo que ocurre ahora en la economía es responsabilidad en primer término del Gobierno Socialista y su clara apuesta por la especulación y no por la economía real. Ninguno pensó en la prosperidad de España, sólo en la suya propia. Ahora, esos mismos que ahogaron al ciudadano, esos mismos que echaron al ciudadano al paro, y que redujeron sus posibilidades de consumo, pretenden resolver el problema «interviniendo» para ayudar a sus aliados, las empresas con problemas del sector de la construcción.

      Los Constructores y los Bancos, cuando tuvieron beneficios no se les ocurrió repartirlos entre los ciudadanos, ahora estos otros responsables por complicidad de la crisis: fundamentalmente las empresas constructoras, pretenden repartir sus deudas entre nosotros, exigiendo ayudas que provendrán de los impuestos que pagamos entre todos, amenazando que de no ser así podrían entrar en suspensión de pagos; una forma muy alegre de «irse de rositas» sin que quienes se enriquecieron con la ingenuidad del pueblo hagan frente con su patrimonio a las deudas que dejaron pendientes, y que son el sustento de miles de empresarios y autónomos que dependen de ellos. Hoy Martinsa-Fadesa, ha dicho que no tiene dinero para pagar a todos, y por tanto sus acreedores se las tendrán que ver y desear para recuperar algo que en justicia les pertenece. Más le valdría al Gobierno empezar a legislar no para favorecer al poder económico, sino para proteger a las familias, dejando de entretenerse en preparar leyes superfluas del buenismo progre.

      Gunther Zevallos

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