Elecciones mirando a Bruselas. Bruselas y Berlín vivirán hoy con inquietud las elecciones presidenciales francesas y las legislativas de Grecia. Si en las primeras, la canciller Merkel teme la llegada del socialista Hollande al Elíseo, en Atenas la duda estriba en si las dos fuerzas tradicionales logran la mayoría.
CARLES MULAS (Publicado en Levante-EMV, aquí)
VALENCIA La Unión Europea, con Alemania a la cabeza,
asiste hoy con inquietud a las cruciales elecciones en Francia y Grecia. La
canciller alemana, Angela Merkel, se prepara para una «cohabitación» con su
nuevo partenaire entre los Veintisiete: El socialista François Hollande, al que
los sondeos siguen dando como favorito para alcanzar la presidencia francesa.
Como credencial cuenta con su plan de renegociar el férreo pacto de austeridad
aprobado en Bruselas bajo la presión de «Merkozy», la propia canciller y Nicolas
Sarkozy. El candidato socialista quiere añadir medidas de gasto que ayuden al
crecimiento económico en la Unión, algo a lo que se opone la canciller.
Sarkozy no ha tenido una semana fácil. Al empeño de las encuestas por
situarle a cuatro o más puntos de diferencia con su rival, el martes se unió la
negativa de la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, a darle
su apoyo, tras colocarlo al mismo nivel que Hollande y pedir el voto en blanco
para la segunda vuelta. Para colmo, el debate del miércoles en televisión no
sirvió para «machacar» al candidato socialista, como esperaban sus estrategas,
gracias a su carácter bronco y a su atractivo televisivo. Hollande, un hombre
que ha hecho de la templanza y del discurso progresista moderado sus principales
armas, salió ganador con una ventaja de nueve puntos, según un sondeo de Ifop,
refrendada por la prensa gala.
Pero ahí no acabaron los reveses. El jueves, el líder centrista, François
Bayrou, antiguo aliado de los conservadores, declaró públicamente que votaría
por Hollande, aunque dio libertad de voto a sus partidarios: «Sarkozy ha
emprendido una carrera hacia la extrema derecha, algo en lo que no creemos. Su
línea va en contradicción con nuestros valores, los del gaullismo», zanjó el
hombre que esperaba ser nombrado jefe de Gobierno por el presidente. La guinda
la puso el exprimer ministro de Muamar el Gadafi, Al Bagdadi al Mahmudi,
ingresado en un hospital de Túnez, que confirmó la información de la página web
de investigación gala «Mediapart.fr», ratificando la autenticidad del documento
firmado por el jefe de los servicios secretos de Gadafi, Musa Kusa, en el que el
régimen libio autorizaba el pago de 50 millones de euros a la campaña de Sarkozy
en 2007.
Grecia se hace añicos
El otro foco de interés es Grecia. Los expertos
vaticinan un Parlamento mucho más atomizado que el saliente. Los dos partidos
mayoritarios del país, el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok) y los
conservadores de Nueva Democracia (ND), tratan de recuperar el terreno perdido
durante la singladura del Gobierno en coalición impuesto por la troika (Unión
Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) que ha
intervenido el país para salvarlo de la bancarrota. Las duras medidas de
austeridad que el Ejecutivo de unidad liderado por el exbanquero Lukás Papadimos
ha tomado a cambio de seguir recibiendo ayuda internacional han provocado que el
apoyo a ambos partidos, que en otro tiempo sumaban el 80 % del voto, a duras
penas lleguen ahora a la mitad, según los últimos sondeos. El Pasok, claro
ganador de las anteriores comicios con casi un 44 % de los sufragios y al que
las encuestas solo otorgan ahora entre el 14 y el 18 %, trata de mejorar con
promesas como la de mitigar el desempleo, que llega al 21 %, y buscar una
solución alternativa a los 150.000 funcionarios que la UE exige despedir.
Su líder, el exministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, asegura que
renegociará el acuerdo firmado con la UE —qué el mismo negoció y rubricó— con el
objetivo de ampliar de dos a tres años el plazo para llevar a cabo los recortes
exigidos por Bruselas, por valor de 11.500 millones de euros.
Por su parte, el líder de ND, Antonis Samarás, anuncia que si gana las
elecciones como prevén las encuestas (con entre un 20 y un 25 % de los votos,
frente al 33 % logrado en 2009), su Gobierno «cambiará todo», a pesar de que él
también se comprometió por escrito a respetar el memorándum de Bruselas. Los
ejes de su política económica pasan por aumentar las ayudas sociales, reducir
los impuestos y, a la vez, respetar los compromisos con los acreedores, algo que
a priori parece imposible dado que Grecia aún está lejos de cumplir los
objetivos de déficit marcados por la UE. En el mejor de los casos para Bruselas
y Berlín, será necesario incluir en el futuro Ejecutivo a los liberales de
Alianza Democrática, afín al pacto fiscal.
A pesar de que todas las encuestas dan como casi segura la presencia de los
neonazis de Amanecer Dorado en el Parlamento de Atenas, el ascenso de las
fuerzas a la izquierda del Pasok, auguran un buen número de escaños en la futura
Cámara. La noche del miércoles el centro de Atenas se llenó de banderas rojas
con la hoz y el martillo. El Partido Comunista de Grecia (KKE) cerraba campaña
con la esperanza de superar el 7,54 % de votos que alcanzó en las últimas
elecciones de octubre de 2009. Algunas encuestas le dan hasta un 11 %, con un
programa marxista-leninista que está en contra del euro y de la UE.
Con todo, los analistas creen que la dinámica de la campaña favorece a la
coalición de izquierda radical Syriza, a la que algunas encuestas sitúan incluso
como primera fuerza política en la región capitalina del Ática y con el 13 % a
nivel nacional. «Nada ni nadie puede detener a la gente determinada a cambiar su
destino», afirmó su joven líder, Alexis Tsipras, al que buena parte de la prensa
griega califica como el mejor orador del país, en su mitin de cierre de campaña.
Su discurso contra las medidas de ajuste económico le ha granjeado una gran
popularidad entre la izquierda griega y los jóvenes sin futuro.
Schleswig-Holstein, otra pruebas de fuego para Angela Merkel
Además de
mirar a París y Atenas, Angela Merkel tiene este domingo su propio reto
electoral con los comicios en el pequeño «land» (estado federado) de
Schleswig-Holstein, donde su partido, laUnión Cristianodemócrata (CDU) puede
sufrir un nuevo revés en las urnas. En los comicios a la Cámara de Kiel se prevé
un ajustado empate entre las grandes formaciones, con leve ventaja para el
opositor Partido Socialdemócrata (SPD), al que se vaticina un 33 %, un punto por
encima de la CDU, lo que unido al buen resultado de los Verdes, a los que se les
pronostica un 12 %, podría llevar a un gobierno progresista. Mientras la
canciller se preguntará cómo el Partido Pirata, grupo en auge en el panorama
alemán, conquistan su tercera cámara regional, -tras Berlín y el Sarre, con un
un nada desdeñable 8 % de sufragios. Los piratas ganarían así a los socios de
Merkel, los liberales del FDP, que podrán respirar algocon el 6 % que le
presumen los sondeos, tras varios naufragios. c. m. valencia
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