En estos días se están encendiendo los primeros focos de información sobre el desarrollo de las elecciones primarias en Estados Unidos. Información de especial interés sobre ese país americano, unas veces tan lejano y otras tan próximo al pueblo español, admirado en ocasiones y vilipendiado con frecuencia. Sin embargo, con independencia de filias y fobias, lo cierto es que el futuro de la potencia norteamericana determinará en gran medida el destino de España, de Europa y del llamado mundo occidental. Por ello, el interés por estas elecciones, al considerarse que la salida de la carrera hacia la Casa Blanca se inicia con las primarias.
Los Estados Unidos de Norteamérica se rigen por un sistema presidencialista en el que se elige separadamente al ejecutivo y al legislativo, al presidente de la nación y a los congresistas, tanto del Senado como de la Cámara de Representantes. Sus leyes y procesos electorales son sustancialmente diferentes de los europeos. La democracia de Estados Unidos constituye una referencia para muchos países del orbe, considerándose -tal como la entendemos hoy- como la democracia más antigua. Su primer presidente, George Washington, fue electo en 1789, año éste en el que en España reinaba Carlos IV, monarca del antiguo régimen. Aún debían de transcurrir muchos años para que los franceses sobrepasaran los Pirineos. En todo caso, las diferencias entre el sistema democrático estadounidense, así como la forma de ejercerlo, son importantes con respecto a las europeas y especialmente con España, hasta tal punto de que en determinadas ocasiones nos resulta difícil comprender algunas de sus singularidades.
Las primarias en pura realidad son «unas elecciones en las que los votantes eligen a su candidato a la Presidencia de los EEUU». En Europa, por el contrario, lo normal es que los candidatos los elijan los partidos sin la intervención de los electores y de acuerdo a unos reglamentos internos. Las primarias americanas se regulan en la propia Ley Electoral. El sistema electoral de primarias se llevó a cabo por primera vez en Minnesota en 1899 y años después se convirtieron en obligatorias para todos los Estados. Las primarias surgieron como una reacción del votante contra el poder de los partidos y el férreo control que ejercían en el proceso de nombramiento de sus candidatos. Es decir, contra lo que hoy conocemos como el aparato de los partidos. Por el contrario, con las primarias los electores ganan una mayor influencia en el proceso de selección de los candidatos y pierde poder la maquinaria de los partidos, sus funcionarios y su líderes tradicionales, que utilizaban el habitual sistema de convenciones para la elección de sus candidatos.
Actualmente, las primarias norteamericanas pueden ser cerradas, cuando participan solo los militantes («los registrados») del partido e, incluso, abiertas, cuando todo el censo electoral («los inscritos») pueden participar en el proceso de uno u otro partido, eso sí, previa elección del partido que le interese al elector. En cada Estado, el partido inicia el proceso de primarias realizando asambleas en distritos o condados, donde se vota a sus delegados. Todos estos delegados electos, en una posterior 'convención' eligen a los delegados que representarán a su Estado en una Convención Nacional, en la que por votación resultará elegido el candidato del partido a la Presidencia del Estado federal. Ni que decir tiene que las votaciones con secretas y su reglamentación, la Ley Electoral.
El procedimiento de primarias como está establecido se inicia en enero en el Estado de Iowa. Este año, el partido republicano las inició el pasado día 3 de enero y su ganador resultó ser el ultrarreligioso Rick Santorum por un escaso margen de 34 votos. Posteriormente, se celebraron en New Hampshire. En este Estado venció el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, obteniendo veinticinco compromisarios. El 21 de enero tuvieron lugar las elecciones en Carolina del Sur, Estado de clara tradición conservadora, y este proceso electoral, rompiendo todo pronóstico, dio como ganador al ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, quien obtuvo la totalidad de los veintiséis compromisarios. Las próximas primarias tendrán lugar en Florida. Por su importante número de compromisarios (cincuenta) y tras el abandono de Rick Perry y el escaso número de compromisarios obtenido por Santorum y 'Ron' Paul, se considera que serán decisivas para marcar por primera vez una clara distancia entre Gingrich y un Romney a la baja, envuelto en una comprometida evasión fiscal y con un discurso de protección social contrapuesto a su apoyo 'de facto' a una rigurosa política de limitación del gasto público.
El proceso de elecciones primarias en los diferentes Estados continuará teóricamente hasta el mes de junio. Entonces, los delegados en la Convención Nacional Republicana elegirán a su candidato. Comenzará propiamente la parte dura de la contienda electoral contra el presidente Obama. Como impone la ley, en el primer martes del mes de noviembre de un año bisiesto, los americanos votarán a los candidatos a la Presidencia. Pasado un mes, en diciembre, el 'colegio electoral', compuesto por quinientos treinta y ocho electores, elegirá por mayoría de doscientos setenta votos al presidente y vicepresidente de Estados Unidos, iniciándose así una nueva etapa en la nación americana y, como consecuencia, en el devenir del mundo occidental.
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