Redacción MD | (Publicado en minutodigital.com, aquí)
El sistema educativo español alcanza sus horas más bajas. España ocupa los últimos lugares en el ranking
de nivel educativo de los alumnos y los primeros en fracaso escolar dentro de los países de la OCDE.
El curso escolar que ahora comienza contará con un total de 7.419.999 alumnos matriculados, 123.325 (+2,7%) más que el anterior, según los datos facilitados por la ministra de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera, quien subrayó en rueda de prensa que el mayor incremento (30,2%) se encuentra en el segundo ciclo de Educación Infantil (de 3 a 6 años). Pero la calidad de la enseñanza española deja mucho que desear. El fracaso escolar en España alcanza al 30,8% de los estudiantes, lo que se traduce en que cada año un tercio de los jóvenes españoles no alcanzan los objetivos educativos que les corresponden. Y ello pese a la escalofriante permisividad de nuestro sistema, que da por bueno que en el bachillerato se pueda pasar de curso incluso con cuatro asignaturas suspensas. España, junto con Portugal, Islandia e Italia, se enmarca en el grupo de países en los que más de un cuarto de jóvenes de 20 a 24 años han abandonado su educación, y además no han completado satisfactoriamente la enseñanza secundaria. La tasa de abandono escolar en las etapas no obligatorias de matriculación es el triple respecto a otros países de primer orden en Europa y justo el doble de la media de la Unión Europea.
A este dato sobre fracaso escolar se le une la deficiente formación de nuestros jóvenes. Según la última edición del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), España ha retrocedido en su nivel educativo. Nuestros alumnos tienen menos capacidad de comprensión lectora que la generación anterior, su capacidad matemática es ligeramente inferior y en ciencias no hay retroceso pero tampoco mejora. España se sitúa en las tres competencias por debajo del total (media ponderada según el número de alumnos por país) de los 30 Estados de la OCDE.
La educación ya no abre en España las puertas del ascenso social
A diferencia de lo que sucedía durante el franquismo y los primeros años de la transición, durante los cuales la educación pública permitía a las clases más humildes, ascender en la escala social, en al actualidad la baja calidad de los estudios españoles, incluso a nivel universitario, priva a los alumnos de esta posibilidad. En humanidades los títulos universitarios no sirven para encontrar trabajo sin un costoso master de postgrado. Igualmente la enseñanza pública retrocede frente a la privada, que ve aumentar los alumnos matriculados exponencialmente frente a la pública. Organizaciones como la OCDE llevan largo tiempo advirtiendo de los peligros que supone el abandono de los estudios por parte de los jóvenes adultos, una tendencia creciente que amenaza con un desastre económico y social en la transición de la escuela y la formación superior al mercado laboral.
Desigualdad provocada por el sistema autonómico
Otro de los graves defectos de nuestro sistema educativo deriva de las desigualdades entre autonomías provocada por la brutal transferencia en materia educativa, que hace que los resultados de cada comunidad autónoma sean cada vez más dispares. Así, la probabilidad que tiene una alumna asturiana de fracasar en la escuela es del 10,6%, mientras que la de un varón nacido en Baleares es del 44,1%, nada más y nada menos que 33,5 puntos de diferencia en lo que se supone es el mismo sistema educativo. Las políticas de inmersión lingüística, también influyen negativamente, degradando el nivel de comprensión lectora de los alumnos y disminuyendo su rendimiento escolar.
La responsabilidad del PSOE
Pero parece que estos datos no alterarán las perspectivas del gobierno Zapatero Continúan con la imposición de Educación para la Ciudadanía y con el adoctrinamiento de los alumnos, como principal asunto en su agenda educativa. ¿Es más importante la ideología de género que las lenguas o que las matemáticas?
Y es que cosechamos las consecuencias del sistema de enseñanza socialista instaurado con la LOGSE, que abandono la idea de esfuerzo y disciplina, como pilares básicos del método de enseñanza, para ser sustituidos por la idea de que la cultura se lleva al pueblo, no elevando su nivel cultural, sino rebajando el nivel de exigencia. La juventud española confunde así ocio con cultura y se ve privada de los conocimientos necesarios para el adecuado ejercicio de un pensamiento crítico, basado en métodos de estudio rigurosos, de cuyo hábito carece. Lo que viene a las mil maravillas a los expertos en manipulación, por cierto.
Nadie quiere darse cuenta, porque en realidad todos tenemos parte de culpa, pero vamos de mal en peor. Los valores se han perdido y los alumnos ya no necesitan esforzarse por nada.
Te invito a leer mi artículo al respecto: Trivial Pursuit edición LOE
http://www.terceraopinion.net/2009/06/28/trivial-edicion-loe/
Un saludo.
Publicado por: Tercera Opinión | 29/06/09 en 1:09