José Antonio Zarzalejos (Publicado en Estrella Digital, aquí)
Ayer, la titular del juzgado de primera instancia 69 de los de Madrid dictó una sentencia importante porque al condenar en ella, por difamador, a Federico Jiménez Losantos, a propósito de la campaña de insultos y vejaciones que empredió contra mí en tanto que director de ABC durante los años 2006 y 2007, delimita el normal ejercicio del periodismo de esa extraña profesión de comunicador “paródico” (así definió el programa del condenado su propio abogado) con patente de corso para vapulear fama, nombre y honor de los ciudadanos que se atreven —que nos atrevimos— a plantarle cara. La juez distingue, en definitiva, lo que es periodismo de lo que es difamación. El periodismo no necesita de insultos ni descalificaciones en contexto alguno para mantener incólume la libertad de expresión, información y opinión. La “parodia” informativa de Jiménez Losantos se jibariza en una banalidad huera si se le desposee de la verbalización, a veces brutal y siempre hiriente, de la injuria y el vilipendio. Y eso no le podía salir gratis a un individuo que, garañón ante el micrófono, resultó patético en la sala de vistas del juzgado. Contextos justificativos, tonos irónicos, naturaleza especifíca (“paródica”) del programa, evasivas... Federico Jiménez iba disminuyéndose en el interrogatorio de mi letrado, desposeído de esa prepotencia emocional y chulesca con la que conduce su programa entre las sonrisas —a veces carcajadas— de los que le ríen las gracias y hasta las celebran como grandes hallazgos semánticos de un filólogo que, sin embargo, declaró en la vista oral que apenas si él era más competente que la media de los humanos en el conocimiento del contenido conceptual de las palabras.
Como dice la jueza en su sentencia, no hay contexto ni tono que justifiquen los insultos porque el artículo 20 de la Constitución, en la misma medida en que consagra el derecho a la libertad de expresión e información, niega que a su amparo se lesionen otros derechos constitucionales.
Los periodistas nos distinguimos de los que no lo son —y Federico Jiménez no lo es ni quiere serlo para alivio de la profesión— en que no precisamos ni de la injuria ni de la difamación, de tal modo que el nuestro es un oficio digno y respetable porque lo ejercemos con respetabilidad y dignidad, dirimiendo nuestras diferencias, incluso en la bronca, con una reglas de compromiso que este individuo, amparado en la irresponsabilidad episcopal —que hace a los prelados corresponsables de ésta y otras resoluciones judiciales condenatorias y echa por tierra el ya decaído pabellón de Alfonso Coronel de Palma, presidente de la COPE—, desconoce no tanto por ignorancia cuanto por soberbia. Se ha creído inmune e impune y ahora comienza a tocar tierra: Jiménez es, ni más ni menos, que una patología pseudoprofesional —su abogado dijo, insisto, que su programa era “paródico”— que sirve instrumentalmente y de forma temporal a determinadas instancias.
Esta sentencia, por eso, es importante: porque proclama con razonabilidad y sensatez que lo que hace el condenado no es informar, ni opinar. Es, simplemente, difamar. En ese sentido, la resolución dictada trasciende el caso personal y se proyecta sobre el ejercicio profesional del periodismo, y, más allá aún, reivindica, no sólo mi honor —como bien dice la jueza, mi prestigio “como profesional del ramo de la comunicación ha quedado incólume, a pesar de las reiteradas expresiones de menosprecio que le dirigió el demandado, no sólo como persona, sino como profesional”—, sino también la labor profesional de la redacción del diario ABC que, pese al vendaval denigratorio desatado contra ella por el ahora condenado, cumplió con su obligación y con su convicción ofreciendo, antes que conveniencias de mercado, rigor y veracidad en la información. La sentencia les reivindica también a ellos y dejaría en mal lugar a los pusilánimes y logreros, prestos al desistimiento de los legítimos derechos del rotativo centenario. Quiero creer que cuando el letrado de Jiménez, en el interrogatorio al que me sometió, se jactaba de que Vocento y ABC habían paralizado la reclamación de 27 millones de euros por daños contra la COPE y Jiménez —añadiendo que la demanda de la editora estaba “a punto de caducar”— incurría más en una fabulación que en una hipótesis verosímil. Porque consentir la difamación y temer a los difamadores es el comienzo del fin de un intangible que en el ámbito de la información —con sus valores y principios— resulta sustancial: la credibilidad. Jamás temí a este individuo —no tiene hechuras— y siempre confié en que la profesión periodística, la verdadera, se impondría en una democracia en la que la justicia, lenta desde luego, todavía existe. Es lógico que esa justicia que resuelve el 11-M, el caso del “bórico”, que da la razón al injuriado alcalde de Madrid y dicta condenas por intromisión ilegítima en el honor de los ciudadanos no pueda gustarle a un personaje de la factura de Federico Jiménez, cuyo horizonte judicial —en comandita con una parte importante de la irresponsable jerarquía eclesiástica y un consejo de administración frívolo— se presenta cerrado y oscuro. Él se lo ha buscado. Y el que busca, encuentra.
El Periódico ABC, cuando estaba dirigido por José Antonio Zarzalejos Nieto, hijo de José Antonio Zarzalejos Altares llegó a hablar de la "jueza del bórico".....?
Publicado por: tia altisidora | 30/07/08 en 11:50
Magnífico artículo de Igoa Jauregi Arana (Aranguren- Zalla) en "Deia", titulado "La brunete contra Losantos"
Publicado por: tia altisidora | 27/09/08 en 6:32
¿Deber reinstaurarse el DELITO DE DESACATO?
Publicado por: tia altisidora | 01/10/08 en 14:47
Nieves Colli
Publicado por: federiquista | 24/08/09 en 11:46
Letrado de Don Federico....¿Javier Gómez de Liaño y Botella?
Publicado por: federiquista | 24/08/09 en 11:48
¿Qué opinión tiene Don Carlos Dávila (Epoca) de José Antonio Zarzalejos Nieto
Publicado por: federiquista | 24/08/09 en 11:49
Artículo de Francisco Javier Zarzalejos Nieto en El Correo: La indigestión laicista
Publicado por: federiquista | 24/08/09 en 11:50
En el apartamento alquilado por Ana Belén Egues Gurruchaga en Salamanca, en 2001, se encontró la sustancia "ácido bórico"
Publicado por: federiquista | 24/08/09 en 11:51
La segunda persona detenida es Ana Belén Egues Gurrutxaga, según han indicado fuentes policiales a la agencia vasco press
Publicado por: federiquista | 24/08/09 en 11:59
vascopress@vascopress.com
Publicado por: federiquista | 24/08/09 en 11:59
Fue Alumno en Deusto del Profesor Don Andrés Celaya
Publicado por: federiquista | 27/09/09 en 23:38
florencio dominguez
Publicado por: federiquista | 02/01/10 en 19:28
http://ianasagasti.blogs.com/mi_blog/2006/01/vuelve_zarzalej.html
Publicado por: brothers | 17/11/11 en 21:14